Artistas consagrados y amateurs del noveno arte exhiben sus trabajos. Clásicos o inéditos, pero siempre los mejores... Más de 150 galerías
on-line... ¡La mayor colección de artistas Argentinos de Historieta!

(Se incorporan trabajos nuevos constantemente, por lo cual te recomendamos visitar esta página periódicamente.)
Para enviarnos tus muestras y tus datos, escribir a:

galeria@portalcomic.com

 


Estrella - Cuento corto
Por Hernán Leandro Carreras ( balder@ciudad.com.ar )

Lo veo con total claridad, como si hubiera pasado hoy mismo. Pero yo era una criatura muy diferente a la que soy ahora. En esos tiempos era una niña, feliz y sin preocupaciones, tendría entre cuatro y seis años, no más. Tú y yo teníamos un escondite secreto, escondidos de las miradas de nuestros hermanos y padres. Allí jugábamos todas las tardes. Nuestro juego favorito era el escondite ¿Recuerdas? Aquella tarde, antes de que me tocara esconderme, te acercaste y me diste una piedrecilla de color ámbar brillante. Era hermosa, no tanto por su aspecto, sino por de quien la había recibido. Al dármela dijiste:
“Consérvala, es de la suerte. Es de una estrella que cayo hace unos días. Cuando te encuentres perdida, levántala y ella te guiara de nuevo al camino correcto.”

Me contaste como algunas noches atrás, habías visto una estrella fugaz surcar los cielos y había terminado desapareciendo en el horizonte. Me contaste como caminaste hasta donde parecía haber caído. Allí encontraste la piedra. Seguimos jugando. Te tocaba contar y a mí esconderme. Como la ultima vez me encontraste muy fácilmente, corrí y corrí hasta esconderme en unos arbustos bien alejados. Me mantuve quieta y en silencio, incluso intentaba no respirar, pero por supuesto volvía a hacerlo con un resoplido. Creo que esa fue la primera vez que hice contacto con las plantas y las flores. Había tanto silencio que me parecía escucharlas crecer.
Pasaba el tiempo y no me encontrabas, me sentía en extremo orgullosa de mi habilidad para esconderme. Pero pronto el sol comenzó a descender y el día a transformarse en noche y mi orgullo, en miedo. Era la primera vez que estaba sola lejos de casa, incluso era la primera vez que estaba sola de noche. Empecé a llorar, pero pensé en que tú no llorarías y me serene. Para abrigarme, cruce los brazos sobre mi pecho y sentí algo.
¡Era la piedra estrella! Con ella podía volver a casa. La tome y la levante por encima de mi cabeza para que la luz de la luna la iluminara. Destello unas tres veces, cuando, por el rabillo del ojo, lo vi descender velozmente sobre mí. Era una gran ave de negras plumas, un cuervo. El pájaro tomo con su pico mi piedra de estrella y se alejo al vuelo.
Desesperada lo empecé a seguir, le gritaba que me la devolviera, que la necesitaba para volver a casa. Pero el cuervo continuaba su vuelo. A veces, en la oscuridad, perdía al pájaro de vista, pero veía la brillante piedrecilla en su pico. Parecía una Estrella en el cielo. Cuando estuve a punto de rendirme, el cuervo la soltó. Cuando la iba a recoger, alguien se me adelanto y la tomo.
¡Eras tú! Pensé que me habías escuchado gritar y así me habías encontrado. Corrí hacia ti llorando y te abrace y te agradecí que me encontraras, te conté que tenia miedo y pensé que no iba a volver a ver a nadie. Que no iba a volver a verte.
“Tontita, no fui yo quien te encontró” me dijiste mientras me abrazabas “la estrella te ayudo a volver” me percate que detrás de tuyo, a cierta distancia, estaba la casa. Deje de llorar, te sonreí y te di un sonoro beso en el cachete. Juntos volvimos a casa.
Ahora, muchos años después, entiendo lo sucedido y como en parte, tenía relación con mi futuro, mi presente. Hoy, Max, llego por fin a Firenze. Esta vez el cuervo me guió solo, sin la piedra. Pero cuando miro al cielo y encuentro ese pequeño y brillante puntito de color ámbar, te recuerdo, hermano, y se que tu guías mis pasos.

VOLVER a la GALERIA de GUIONISTAS