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El Ojo Del Cuervo - Guión para historieta
Por Sebastián Velásquez


Página 1
(Narración en primera persona, pero se trata de un narrador ausente del relato de los hechos. Toda la introducción en la primer página va acompañada de imágenes de los Frangollo, ilustraciones que los pintan como personajes duros, de facciones fuertes -Ver Caracterización de Personajes-. Hacia el final de la página nos concentramos en la figura de El Cielo.)
"Suelen recordar nerviosamente aquellos que vieron a los Frangollo que el aire alrededor se enrarecía cada vez que visitaban el barrio. Ya saben más o menos a qué me refiero: hojas volando, lluvia de otoño, niebla fría, calles grises, alguien que saca la cabeza con temor por la ventana, alguien que se esconde rápidamente detrás de la primer sombra disponible, silencio de cementerio, etc...
"Todo grupo tiene un líder, un héroe; un ser inútil que sintetiza los vicios anhelados y las indecorosas eficiencias de los que poseen poder pero carecen de coraje. El de los Frangollo era un hombre al que solían llamar "El Cielo".
"A mi nunca hasta ese momento se me habría ocurrido que el nombrecito se ajustaba tan bien al tipo...
... Sobre todo después de ver lo que vi."

Página 2
(Continúa la narración con imágenes, de acuerdo a lo que el texto va aportando...)
"A Lira le gustaban las piedras preciosas. Su padre era comerciante, y por estos lugares ejercer esa profesión significa ver mucho de eso. Pero le gustaba una en particular, llamada por quienes la conocían como El Ojo Del Cuervo, que solía llevar El Cielo colgada al cuello, y que un buen día - bueno para quienes todavía aspiran a encontrar un tesoro que los diferencie del resto del pueblo gris- vimos reluciente en sus manos. (No sabíamos - no supimos ver, en medio de una indecorosa nube de ilusión burguesa - que más tarde esa piedra se convertiría en todo el centro del asunto)
"En algún lugar lo conoció, y dicen algunos que se la robó, otros aseguran que él se la regaló. La mayoría sin embargo acordamos en opinar que la podría haber recibido como honorario, aunque en el fondo nadie apostaba a que una noche con ella valiera lo que esa piedra.

Página 3

"Pasó entonces que o la habrá querido de vuelta, o le habrán pasado el dato de a dónde había ido a parar su joya, o por pura gana, la habrá puesto como excusa para provocarnos. Pero El Cielo y los demás Frangollo aparecieron una noche como salidos de la nada. Cuántos lo previeron? Muchos, se habló mucho del tema cuando Lira comenzó a divulgar la noticia de la joya, pero nadie habría pensado que la situación terminaría así.

Página 4
(Vemos el interior de un bar semejante a los del viejo oeste. Hombres en sus sillas, conversando y bebiendo, prostitutas incitándolos, paseándose de un lado al otro, algunas ya descansan sobre las rodillas de algún tipo. Un piano bien visible tocando música animada. Mientras más graciosas sean estas escenas más fuerza tendrá el final. Creo, jejej. Los Frangollo entran por la puerta, se ubican, y entonces sigue lo siguiente: )
"Entraron al bar de Ikepia y como un torbellino se expandió el rumor en todo el antro. Ocuparon una mesa alejada de la barra y de la entrada, y comenzó la danza de los camareros, atentos a cada pedido. Se sabe que cualquiera de los Frangollo resistía grandes cantidades de alcohol por noche; el comentario sobre esa fortaleza guardaba el subterráneo deseo popular de que la enfermedad del vicio les provocara una muerte lenta, dolorosa y segura. Pero sobre todo, pronta.
"A Lira, con su llegada, se la vió nerviosa, derramó la ginebra del vaso de dos parroquianos un par de veces, y cada tanto acariciaba con los dedos un cordel en la abertura del escote, casi al borde de una histeria silenciosa y agonizante. El Cielo se limitó a echar el pañuelo un poco más sobre el ceño y la frente, de modo que los ojos quedaban en la total penumbra y provocaban con todo éxito que la angustia por su presencia ahí nos llevara a todos a tratar de adivinar en donde se posaba su mirada.

Página 5
"Las viejas rencillas entre sus tierras y las locales quedaron definitivamente expuestas cuando Yosoy Capicúa, la mano derecha de El Cielo, golpeó la mesa con el vaso luego de acabar un trago, anunciando un breve discurso.
"El del piano calló, los gritos y exclamaciones del whisky también, incluso la estridente risa de Ikepia, que había sonado hasta ese momento más nerviosa que nunca; se detuvo, y el lugar pareció de pronto como despojado de las paredes; sólo la puta que me susurraba al oído desde hace media hora continuaba con su ritual. ‘Hay profesiones y hay vocaciones’, me repetía mientras intentaba escuchar al Capicúa..."
Capicúa: Las mujeres de la taberna, perras de noble filo, accederán a mi pedido: El Cielo esta noche desea enamorarse, y arraigarse en una vida campechana de miseria y aquiescencia. Nosotros, los Frangollo, como regalo de bodas, le daremos una mujer. Y para esto, teniendo en cuenta la singularidad de su pedido, lo hemos traído a esta sucia taberna, y le ofreceremos una prostituta de las que aquí hay.
(Capicúa levanta un brazo en señal de invitación)
"Relájense pues, mujeres, aquí tienen su sustento diario(saca un fajo enorme de dinero)... Lujuria será el nombre de esta noche, por la felicidad de mi amigo. Salud!! (levanta una botella invitando a brindar...)"

Página 6
(Más narración con imágenes...)
"La invitación, al final, me pareció hasta cordial, muchos se miraron las caras, muchos tosieron, o se arreglaron el flequillo debajo del sombrero. Pero nadie se movió de su silla, supongo que nunca se sabe qué hacer cuando una ridiculez así sucede de verdad.
"Las mujeres, sin embargo, que resultaban el plato fuerte de la ocasión (lo son en las restantes también, pero mucho guardábamos la esperanza de que mínimamente lo que Capicúa había dicho les resultara ofensivo) se arreglaron el escote y continuaron cada una con el cliente que esa noche en suerte les tocaba.
"El Capicúa se levantó esta vez para dar vueltas alrededor de la mesa."
Capicúa: Me roen las entrañas, ratas parroquianas. ¿Prefieren, perras, esa basura a la invitación que con tanta generosidad les hice?
(Yosoy Capicúa saca el revólver y dispara contra un viejo en una mesa vecina. La mujer que estaba sobre sus rodillas grita y se levanta de un salto mientras el cuerpo del tipo se desliza con violencia sobre la silla. Capicúa la toma del cabello con fuerza, la acerca a su mesa, la sienta en su silla y le dice con ironía:)
Capicúa: Dí, querida, qué tienes para ofrecer a este hombre, o tú y todas las demás correrán con la misma suerte que aquel jirón de hombre...
(La mujer mira en dirección a El Cielo, por primera vez vemos los ojos en blanco del tipo debajo de la sombra del pañuelo. Con temor la mujer comienza a hablar, mirando alternadamente a El Cielo de frente y a Capicúa por el rabillo del ojo, a un costado suyo...)

Página 7

Mujer: Yo... yo tengo mucho... mucho amor para darte y....y... me encantaría tener hijos... y soy buena ama de casa....
(Capicúa la toma del pelo otra vez y la saca de un tirón de la mesa...)
Capicúa: No sirve... ¡A ver tú!
(Señala con el arma a otra mujer, quien ante esto, se sobresalta. Se acerca a la mesa, y comienza...)
Mujer2: Conmigo... tengo facilidad para los asuntos de la cama, no te arrepentirías de tenerme contigo, soy flexible... tengo un gusto natural por la sumisión...
(Capicúa le da una bofetada no muy fuerte. La mujer camina hacia atrás unos pasos, se vuelve y lo mira con desprecio. Un hombre al ver la bofetada se levanta agarrando la cartuchera con el arma en su cinturón en señal de advertencia. Mientras Capicúa mira cómo la mujer se aleja, levanta el brazo sin mirar hacia un costado y le dispara en la cabeza.)
Capicúa: Quieto, sabandija...
(Lira se adelanta, y con la mano aun acariciando el cordel en el escote del vestido, en el cual al final, entre sus pechos, debajo del vestido, se encuentra la joya, dice con seguridad fingida:)
Lira: Yo tengo El Ojo Del Cuervo...
Capicúa: Ahora nos vamos entendiendo...
Lira: ...y se la daré a quien logre asestarle un tiro en medio de la cabeza a ese hijo de perra!!

Pagina 8, 9 y 10
"Pueblo de hombres que adoran los desafíos imposibles. De eso se trataba todo. Y esa sola incitación de la reina de las provocadoras bastó para provocar el segundo gran incidente de la noche y llenar de valor algunos egos aburridos."
(Capicúa gruñe entre dientes mientras él y todos los Frangollo, menos El Cielo, que continúa congelado frente a la mesa, se levantan y desenfundan sus armas.)
Capicúa: Maldita...
(Comienzan los disparos, el blanco de tiro de todos los tipos del bar, los que están en el suelo y los que están en el primer piso, se concentra en la mesa que ocupan los Frangollo. Ellos, hábilmente, disparan a las armas que los apuntan, o a los brazos que las sostienen, y disparan también a los tipos que se intentan esconder debajo de las mesas, entre alguna pared, o que suben las escaleras para tener un mejor ángulo, cubriéndose ellos y cubriendo a El Cielo. O sea, re hijos de puta los chabones. Narrar esta escena con un cuidado especial, para que el quilombo y la destreza de los Frangollo parezca real. Al final un sólo grupo resiste al tiroteo. Escondidos detrás de una mesa redonda grande, le disparan a uno de los Frangollo, matándolo al instante. Uno de los Frangollo tiene un escopetón, lo saca y dispara y deshace la madera, los hombres que estaban atrás de ella se hacen a un costado, y al ver que nada pueden hacer, se quedan rechinando los dientes, esperando los disparos.
El Cielo se levanta, saca su arma, la sostiene contra su cuerpo, sin levantarla, se le ven los ojos blancos debajo del pañuelo, los demás Frangollo se limitan a apuntar a los sobrevivientes. El Cielo levanta ahora sí con resolución el arma, los hombres que estaban detrás de la mesa lo miran con temor, El Cielo mira a Lira, se lleva el arma a la boca y dispara. Lo que viene va leyéndose a medida que El Cielo se pone el arma en la boca, por lo tanto narrar esta escena con muchos dibujos con ángulos de perspectiva distintos del mismo momento, recorriendo también las caras de los que protagonizan la historia. Sorpresa y locura debe leerse en esos rostros...)
"Así termina la existencia de El Cielo. Hay quienes se aventuraron a decir que ese hombre venía a pagar un velado error que tan solo él y Lira conocían, también hablaron de una venganza que se desvirtuó en lo que ya conté; otros hablaron de la codicia absoluta de aquel hombre, que ante la propuesta absurda de Lira, decidió matarse para cobrar el premio prometido. Esta última debía ser en definitiva la afirmación correcta, al menos para entender por qué cuando a El Cielo lo enterraban, aquella mujer se acercó al cajón, y colocó un objeto envuelto en un pañuelo de seda violeta, junto al pecho de un muerto, que terminó convirtiéndose en una historia ridícula más..."
FIN

Datos para los dibujos
Escenario: Entiéndase que estamos en un contexto parecido al Lejano Oeste, y sus personajes en resumen son vaqueros, sin embargo las armas, las ropas, las botellas, las sillas, deben variar un poco el diseño obvio, para entenderse que hay similitudes con ese tiempo y lugar, pero que se trata por completo de una fantasía.
El Ojo Del Cuervo: Es una piedra redonda, oscura, bien pulida, sin esquinas, como las tendrían los diamantes. De un lado es curvada, del otro es plano. No es muy grande, pero el negro brilla mucho. Tiene un marco de oro, digamos, porque la historieta es blanco y negro (jejje), y un agujerito por el cual pasa un cordel, para atársela al cuello.

Caracterización de Personajes
Los Frangollo:
Se trata de cinco bandidos, tipo vaqueros, pero sin demasiadas señales sobre esto. Las armas que manejan son revólveres y escopetas, pero más barrocas, llenas de inscripciones y rayaduras, maderas oscuras y gruesas, tornillos y engranajes, como máquinas. Uno de ellos lleva como arma secundaria una escopeta cuyo caño termina en una abertura grande, como la bocina de un gramófono. Las armas de todos son lo único reluciente en su apariencia. De estos cinco personajes solamente vamos a detallar a los dos principales:
El Cielo: Es el líder, tiene como seña personal un pañuelo roto y manchado atado sobre la cabeza, tiene una frente alta, que va cubierta con dicho pañuelo. En la historia va a llevarse el borde del pañuelo hasta el borde de las cejas, de modo que en ninguna parte, salvo en las que se indican, se le ven los ojos. Es, aunque bastante zaparrastroso, un tipo elegante. Maneja un revolver como plateado, el caño tiene grabado el dibujo de una mujer desnuda.
Yosoy Capicúa: Como se indica, es el segundo al mando, este tipo es de entre todos los Frangollo el más sucio, con barba de varios días, piel grasienta, sumamente flaco. Su arma es una especie de revolver-arcabuz, y los disparos que hace son de auténticas esquirlas de plomo.
En el bar:
Los parroquianos: Son los clientes. Viejos, pendejos, gordos, flacos, altos, petisos. Los del final, los que logran resistir detrás de una mesa, parecen en apariencia los más experimentados, son cinco en total y entre ellos hay dos viejos, dos tipos de edad madura y un pendejo de 16 años, a quien los demás cuidan a pesar de que todos disparan en igualdad.
Las prostitutas: Las locas, típicas, éstas son las más parecidas a la época del lejano oeste, con vestidos ultra escotados y llenos de dobladillos. Hay jóvenes muy fuertes, rubias y pelirrojas, con el cabello prolijamente recogido y las caras bien maquilladas, y las más viejas de cabello rizado y corto, menos arregladas y más desnudas.
Lira: Es la mujer protagonista de la historia, y deberá vérsela como camarera del bar. Por la vestimenta uno deduce que es otra prostituta, pero en ningún momento la vemos franeleando a alguno de los parroquianos. Lleva atado al cuello un cordel, del cual va sujeto El Ojo Del Cuervo, pero nunca lo vemos, porque lo lleva escondido entre los pechos, debajo del escote. Está muy buena la guacha, y tiene cara de guerrera vieja a pesar de no parecer muy grande, como de 27 años máximo.
Ikepia: Es la vieja chusma del bar, una gorda que atiende la barra. No hay demasiado que decir, salvo que en todo momento se la ve riéndose bien nerviosa, salvo cuando comienza a hablar Capicúa, que se vuelve una tumba, seria y calladita.

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